Backup en casa: disco externo, NAS o nube, ¿qué te conviene?

Seguro tenés esa carpeta con fotos de los primeros pasos de tu hijo, el video del cumpleaños de tu vieja o el archivo del laburo que te llevó tres días armar. Ahora pensá: ¿qué pasa si mañana se rompe el disco de tu PC o te roban la notebook? Si la respuesta te da un poco de escalofrío, este es el momento de armar un backup en serio. No hace falta ser un genio de la informática, solo entender las opciones que tenés y elegir la que mejor te cierra.

¿Por qué el backup no es opcional?

Los discos, sean de PC o notebook, tienen una vida útil y en algún momento fallan. No es una cuestión de mala suerte, es una cuestión de tiempo. A eso se le suma que un virus, un café derramado o un robo pueden hacerte perder todo en un segundo. Tener una copia en otro lugar (llamale disco externo, NAS o nube) es la única forma real de que eso no te arruine el día.

Disco externo: la opción más simple

Es la puerta de entrada para casi cualquiera. Comprás un disco externo, lo conectás por USB y copiás ahí lo importante. Algunos programas incluso lo hacen automático, así no tenés que acordarte de hacerlo cada vez.

  • Ventaja: es fácil de usar y no depende de internet.
  • Ventaja: podés llevarlo a otro lugar (casa de un familiar, la oficina) para que no esté siempre en el mismo lugar que la compu.
  • Desventaja: si se te rompe o te lo roban junto con la PC, perdés las dos copias.
  • Desventaja: hay que acordarse de actualizarlo, no se hace solo si no configurás nada.

NAS: cuando el backup es para toda la familia

Un NAS es básicamente una compu chiquita dedicada a guardar archivos, conectada a tu red de wifi o cable en casa. La gran diferencia con el disco externo es que todos los dispositivos de la familia (PCs, celulares, notebooks) pueden guardar y acceder a los archivos desde ahí, sin cables ni de andar pasando el disco de mano en mano.

  • Ventaja: centraliza el backup de toda la casa en un solo lugar.
  • Ventaja: muchos permiten configurar copias automáticas y hasta acceder a tus archivos desde afuera de casa.
  • Desventaja: requiere un poco más de configuración inicial que un disco externo.
  • Desventaja: si hay un incendio, inundación o robo en tu casa, el NAS corre el mismo riesgo que cualquier otro equipo que esté ahí.

La nube: comodidad, pero con letra chica

Servicios de nube guardan tus archivos en servidores de una empresa, accesibles desde cualquier lugar con internet. Es cómodo porque no dependés de tener un equipo físico en casa, pero hay que leer bien qué espacio te dan gratis y qué pasa si necesitás más.

  • Ventaja: tus archivos están protegidos ante robos, incendios o roturas en tu casa.
  • Ventaja: accedés desde el celu, la compu o donde sea, con internet.
  • Desventaja: depende de tu conexión, y subir muchos archivos pesados puede tardar.
  • Desventaja: los planes gratuitos suelen tener poco espacio, así que para backups grandes probablemente necesites pagar algo.

La regla de oro: no elijas una sola

Los que se dedican a esto en serio usan la famosa regla 3-2-1: tres copias de tus archivos, en dos tipos de soporte distintos, y al menos una fuera de tu casa. Sonará exagerado para el uso hogareño, pero la idea de fondo sirve para cualquiera: no dejes todos los huevos en la misma canasta.

  • Una copia en tu PC o notebook (la que usás día a día).
  • Una copia en disco externo o NAS en casa.
  • Una copia en la nube, por si pasa algo grave en tu hogar.

No necesitás las tres desde el primer día. Arrancá por lo más simple: copiá lo importante en un disco externo esta semana. Después, cuando puedas, sumá una segunda capa con NAS o nube. Lo que importa es que hoy, ahora, tengas al menos una copia de eso que no querés perder nunca.

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