HDD internos: qué mirar antes de comprar
Comprar un disco rígido interno suena fácil hasta que entrás a buscar y te aparecen mil modelos con números y siglas que no dicen nada si no sabés de tecnología. TB, RPM, SATA, SAS, NAS… En esta nota te contamos qué mirar en serio antes de gastar la plata, sin vueltas técnicas innecesarias, para que elijas el disco que realmente necesitás y no el que más lindo se ve en la caja.
Primero: ¿para qué lo vas a usar?
Antes de mirar números, pensá en el uso que le vas a dar. No es lo mismo un disco para guardar películas y fotos en una PC de casa, que uno para un servidor que anda prendido todo el día, o uno para armar un NAS (un equipo dedicado a guardar archivos en red). Cada uso tiene discos pensados especialmente para eso, y elegir el correcto te va a ahorrar dolores de cabeza a futuro.
- Uso hogareño o de oficina: discos de capacidad media, pensados para uso general.
- NAS o almacenamiento en red: discos diseñados para funcionar 24/7, como la línea N300 de Toshiba.
- Servidores: discos hotswap o SAS, pensados para entornos profesionales exigentes.
Capacidad: cuánto espacio necesitás realmente
Hoy en día se consiguen discos internos que van desde unos pocos terabytes hasta capacidades gigantescas, pensadas para quienes necesitan guardar muchísima información. Por ejemplo, en la tienda vas a encontrar desde un Disco Rígido Lenovo Simple Swap de 2TB, ideal para uso más acotado, hasta modelos como el Toshiba MG Series de 22TB o el Toshiba N300 PRO de 24TB, pensados para quienes necesitan almacenar cantidades enormes de datos, como backups completos o servidores de archivos.
La recomendación de siempre: calculá cuánto espacio usás hoy, sumale un margen para crecer, y elegí en base a eso. No sirve de nada comprar de más si no lo vas a aprovechar, pero tampoco te conviene quedarte corto al toque.
Interfaz y formato: SATA, SAS, 2.5″ o 3.5″
Acá es donde muchos se pierden, pero es más simple de lo que parece. La interfaz es la forma en que el disco se conecta a la placa madre o al servidor, y el formato es directamente el tamaño físico del disco.
- SATA: es la interfaz más común, la que usan la mayoría de las PC hogareñas y muchos servidores. La encontrás en modelos como el HP de 4TB SATA o los Toshiba N300.
- SAS: se usa en entornos de servidores más exigentes, como el HP de 12TB SAS 7.2 LFF.
- 3.5″: el formato clásico para PC de escritorio y servidores de torre.
- 2.5″: más compacto, típico de servidores en formato rack, como el Lenovo Thinksystem hotswap de 2.4TB.
Antes de comprar, fijate qué interfaz y qué formato acepta tu equipo o servidor. Un disco excelente no sirve de nada si no es compatible con lo que tenés.
¿Disco común o disco para NAS?
Si estás armando o ampliando un NAS, prestá atención a esto: no es lo mismo un disco pensado para uso general que uno certificado para funcionar de forma continua, como los de la línea N300 de Toshiba. Estos discos están pensados justamente para trabajar todo el día, todos los días, algo clave si vas a usarlos en un equipo que nunca apagás.
En la tienda tenemos varias opciones de esta línea, desde el N300 de 10TB hasta el N300 PRO de 24TB, pasando por capacidades intermedias como 16TB, 20TB y 22TB, tanto en su versión estándar como PRO.
Nuestra recomendación práctica
Si vas a usar el disco en una PC común, para guardar archivos, fotos o juegos, un SATA de capacidad media alcanza y sobra. Si estás pensando en un NAS o vas a tener el equipo prendido todo el tiempo, priorizá la línea N300 de Toshiba, pensada para eso. Y si trabajás con servidores, fijate primero si necesitás formato 2.5″ hotswap o 3.5″, y si tu servidor usa SATA o SAS, antes de elegir el disco. Ante la duda, siempre es mejor consultar con alguien del equipo de XtremePC antes de comprar, para no llevarte algo que después no te sirva.
